ACEITE DE MAÍZ.
Los aceites vegetales constituyen alimentos básicos indispensables para el adecuado funcionamiento del organismo humano. Sin embargo, consumidos de forma arbitraria, sin conocer su perfil lipídico y propiedades nutritivas, pueden resultar perjudiciales para la salud, con lo que se revierte drásticamente su posible rol. Como existen en el mercado infinidad de ellos, lo que desorienta aun más al consumidor, nos hemos propuesto estudiar algunos de los más importantes y de mayor uso y consumo, cuestión que hemos hecho hasta ahora con el de girasol, colza, palma africana y soja, corresponde el turno al de maíz, en el que se conjugan de forma semejante a la soja, el empelo del grano tanto con fines alimenticios como fuente de carbohidratos y proteínas como con los de las grasas y también la industria de los biocombustibles.
El aceite de maíz, o para ser más exactos: de germen de maíz, ocupa un lugar destacado en cuanto a volumen de producción mundial se refiere, y al igual que el de soja, su producción se centra en países con grandes extensiones de tierra cultivables como por ejemplo: Estados Unidos, que supera en mucho a los demás productores. La versatilidad del cultivo del maíz, no hay que olvidar que fue la principal fuente alimenticia de las mezo culturas latinoamericanas, favorece que esta planta forme parte del sector agrícola de muchos países, incluyendo europeos.
Por fermentación del maíz y de los subproductos de la obtención de aceite, se produce alcohol etílico (etanol), uno de los biocombustibles mejor valorados, y a la vez base de la producción de diferentes tipos de bebidas de elevado interés comercial, de la industria farmacéutica, y de otros sectores más, dada la importancia de éste como disolvente orgánico y en múltiples sectores de la industria y del quehacer humano práctico.
Para la obtención de aceite de maíz solo se emplea el germen del grano, lo que implica cierto tratamiento de éste antes de pasar al proceso de extracción, cuestión que valoraremos en este capítulo, solo destacar que como aspecto diferenciante con otras plantas oleaginosas, la concentración de aceite en el maíz es muy inferior que en otras semillas, lo que no limita su producción, dado que generalmente las aplicaciones de esta planta están más relacionadas al sector alimentario donde constituye uno de los pilares básicos en la lucha contra la hambruna en el mundo.
Los lípidos contenidos en el maíz, cuyo perfil estudiaremos en el capítulo, son ricos en ácidos grasos poli insaturados como los ácidos linoleico y linolenico, lo que lo hace relativamente adecuado para la salud, pero a la vez facilita su deterioro y que sufra procesos de oxidación y auto oxidación con relativa facilidad, aunque en menor magnitud que la soja, por lo que su calidad comercial es mucho mayor, así como su estabilidad termodinámica, lo que incide en que no tenga que contener antioxidantes potentes en su composición. Por otra parte, al igual que ésta, la mayor producción se centra en plantas transgénicas relacionadas con el glifosato, como valoraremos en el capítulo.
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