Desde murallas de piedra vieja
despierta lento el Águeda azul,
campanas antiguas cuentan la vida
desde la torre de tu luz.
Plaza Mayor, reloj suspendido,
huellas de guerra, memoria y honor,
cada balcón guarda silencios,
cada calle conoce el amor.
Ciudad Rodrigo, frontera e historia,
puerta del norte y sur a la vez,
eres memoria grabada en piedra,
raíz antigua que no va a ceder.
La Catedral levanta el silencio,
románico fuerte, gótico en flor,
cañonazos marcaron tu piedra,
voz de un pueblo que resistió.
Carnaval bravo, máscaras y toros,
risa que cruza siglos de paz,
cuando la noche se llena de luces
el tiempo vuelve a comenzar.
Ciudad Rodrigo, frontera del tiempo,
vigía eterno junto al Arrabal,
desde el Teso observas despacio
cómo la historia te vuelve inmortal.
Y aunque los siglos rocen tu piel,
sigues en pie sin mirar atrás,
fuiste muralla, fuiste frontera,
hoy eres fuego del corazón.
Lejos de ti pesa el silencio,
nombrarte sabe siempre a hogar;
quien vive lejos te lleva dentro,
Mmmm… mmmm… mmmm…
Ciudad Rodrigo, qué difícil no estar.
Ciudad Rodrigo, nombre de piedra,
nombre que suena a verdad,
quien cruza el puente nunca te olvida,
quien te conoce te vuelve a buscar.
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