No está Diego de Torres Villarroel entre los primeros lugares de las letras castellanas. Pero el olvido en que se tienen los desvelos y cabriolas de su pluma resulta un poco injusto. Porque entre los vencetósigos, abrojos, lenguazas (nunca mejor aplicado para ciertos libelos suyos), o cardanchas que despachó su genio se hallan también obras […]
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