El Balance
Tanto amor, tanta pena, se concentra en el alma ajena. Doy mi luz, doy mis horas y mi calma soñadora. Por los ríos que envenenan, puedo entregar mi vida entera. Al andar, despliego mis alas, abrazando la esperanza. ¿Habrá un Dios? ¿Habrá una estrella? El temor, se apodera de ella. Su mirada la destapa y el fulgor, la desata. Es su don, es su esencia, todo a base de conciencia. Puso “stop”, puso ira y hasta el aire la lastima. El querer, no condiciona. Va tranquilo con sus onda
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