Las navidades puertorriqueñas son, sin duda, las navidades más largas del mundo. Para mí, ser criada en el campo, fue como si todo el año fuera navidad. La música y la comida siempre criolla. Las pascuas están rojas todo el año. Las flores no parecen perecer. Algunos utilizamos el arbolito de navidad como foro para la decoración de todas las estaciones y celebraciones del año. Los quinques y las velas son el resuelve de todas las noches que se llevan la electricidad. Nuestra bandera la llevamos plasmada en el corazón y encaramada en todo lugar creativo que se le ocurra a un boricua. Nos gusta poner columpios en los lugares donde la vista sea inolvidable tanto para nosotros como para el turista. En cada casa de cada Puertorriqueño nunca faltará una buena taza de café boricua, aunque sea pa' la visita. Por historia y por cultura somos los más bellos conmemoradores de la epifanía de los Reyes Magos. Hasta nuestros reyes de Juana Diaz fueron bendecidos por el Papa. Vemos la desnudez como algo tan normal, que hasta algunas de nuetras montañas lleva el nombre de Tetas de Cayey.
Si al igual que yo, te identificas con esta idiosincrasia, ésta obra de arte es para ti. Al igual que yo, desearías estar todo el tiempo en ese lugar.
Ésta pieza única y original la pinté en canvas 16x20. Podrás encontrar a relieve materiales como: soga, pintura con arena fina, diferentes tipos de glitter, semillas, pintura acrílica y metálica.
Técnica combinada con acuarela y acrílico.
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