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93 results found for tag:"spleen".
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Los dones de las hadas (XX)
12/01/2017
Juan José Pérez Zarco
    Érase una vez la gran asamblea de las Hadas para proceder al reparto de los dones entre los recién nacidos llegados a la vida en las últimas 24 horas.          Todas aquellas antiguas y caprichosas Hermanas del Destino, todas aquellas extrañas Madres de la alegría y del dolor eran muy diferentes entre sí: unas tenían el aire sombrío y malhumorado; otras, aspecto alocado y malintencionado; estas, jóvenes que habían sido siempre jóvenes; aquellas, viejas que habían sido siempre viejas.        
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El juguete del pobre (XIX)
11/03/2017
Juan José Pérez Zarco
              Quiero hablar de un entretenimiento inocente. ¡Qué pocas diversiones que no sean culpables!          Cuando salgas una mañana decidido a vagar por los caminos, llena tus bolsillos de pequeños inventos de dos céntimos  —como la figura del polichinela movida solamente por un hilo, los herreros que golpean el yunque, o el jinete y el caballo cuya cola es un silbato—, y por las tabernas, al pie de los árboles, regálaselos a los niños pobres que te encuentres. Verás agrandarse desmesura
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XVIII - La invitación al viaje (y 2)
05/03/2017
Juan José Pérez Zarco
          Un verdadero país de Jauja, te digo, donde todo es rico, limpio y brillante, como una bella conciencia, como una magnífica batería de cocina, como una espléndida orfebrería, como una abigarrada joyería. Los tesoros del mundo afluyen aquí como a la casa de un hombre trabajador que ha logrado el reconocimiento del mundo entero. País singular, superior a los otros, como el Arte a la Naturaleza, donde esta es reformada por el sueño, donde es corregida, embellecida, refundida.          ¡Que
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XVIII - La invitación al viaje (1)
04/30/2017
Juan José Pérez Zarco
     Hay un magnífico país, el país de Jauja, dicen, que sueño visitar con una vieja amiga. Un país singular, envuelto en las brumas de nuestro Norte, y que podría llamarse el Oriente de Occidente, la China de Europa: tanto ha medrado en él la cálida y caprichosa fantasía; tanto lo ha ilustrado paciente y tenazmente con sabias y delicadas vegetaciones.          Un verdadero país de Jauja, donde todo es bello, rico, tranquilo, honesto; donde el lujo se mira con placer en el orden; donde la vida e
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Un hemisferio en una cabellera (XVII)
04/08/2017
Juan José Pérez Zarco
          Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tu pelo, hundir mi rostro en él, como un hombre sediento en una fuente, y agitarlo con mi mano como un pañuelo perfumado, para sacudir recuerdos en el aire.          ¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tu cabello! Mi alma viaja en su perfume como el alma de otros hombres en la música.          Tus cabellos contienen todo un sueño lleno de velas y de mástiles; contienen inmensos mares cuyos
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XVI - El reloj
03/26/2017
Juan José Pérez Zarco
      L os chinos ven la hora en los ojos de los gatos.     Un día, un misionero que paseaba por las afueras de Nankin se dio cuenta de que se había olvidado el reloj y le preguntó la hora a un muchacho.    El muchacho del celeste Imperio vaciló primero; luego, recapacitando, respondió: “Se la diré”. Instantes después reapareció llevando en brazos un enorme gato, y mirando, como se dice, el blanco de los ojos, dijo sin dudar: “Falta poco para las doce en punto”. Lo cual era cierto.     Si yo me
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XV - El pastel
03/11/2017
Juan José Pérez Zarco
      Estaba de viaje. Me encontraba en medio de un paisaje de una grandeza y una majestuosidad irresistibles. Sin duda, algo de ellas penetró mi alma en ese momento. Mis pensamientos revoloteaban con una ligereza semejante a la de la atmósfera; las pasiones vulgares, como el odio y el amor profano, me parecían ahora tan lejanas como las nubes que desfilaban por fondo de los abismos, a mis pies; mi alma se me figuraba tan vasta y tan pura como la cúpula del cielo que me envolvía; el recuerdo de
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XIV - El viejo saltimbanqui
02/20/2017
Juan José Pérez Zarco
           Por todas partes se exhibía, se derramaba, se solazaba el pueblo en fiesta. Era una de esas solemnidades que durante mucho tiempo esperan los saltimbanquis, los prestidigitadores, los domadores de animales y los vendedores ambulantes, para compensar las malas épocas del año.        En esos días me parece que el pueblo lo olvida todo, el dolor y el trabajo; se vuelve un niño. Para los pequeños es un día de vacación, el horror a la escuela aplazado veinticuatro horas. Para los mayores e
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XIII - Las viudas
02/06/2017
Juan José Pérez Zarco
          Vauvenargues dice que en los jardines públicos hay paseos frecuentados principalmente por la ambición decepcionada, por los inventores desafortunados, por las glorias abortadas, por los corazones rotos, por todas esas almas turbulentas y cerradas en las que aún rugen los últimos suspiros de una tormenta, que se esconden lejos de la mirada insolente de los satisfechos y de los ociosos. En esos rincones umbríos se citan los lisiados por la vida. Edvard Munch, Neige fraîche sur l'avenue
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Las multitudes
01/26/2017
Juan José Pérez Zarco
            No a todo el mundo le es dado tomar un baño de multitudes: gozar de la multitud es un arte; y el único que puede, a expensas del género humano,  darse un atracón de vitalidad es aquel a quien un hada insufló ya en la cuna el gusto por el disfraz y por la máscara, el odio por el domicilio y la pasión por el viaje.          Multitud, soledad: términos iguales y reversibles para el poeta activo y fecundo. Quien no sabe llenar su soledad, no sabe estar solo entre una multitud atareada.  
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La mujer salvaje y la señoritinga
01/13/2017
Juan José Pérez Zarco
V erdaderamente, querida mía, me fatigas sin medida y sin piedad; se diría, al oírte suspirar, que sufres más que una espigadora sexagenaria o que las viejas mendigas que recogen trozos de pan a la entrada de las tabernas. Si al menos tus suspiros expresaran remordimiento, te honrarían; pero solo traducen la saciedad del bienestar y el agobio del reposo. Y además, no dejas de decir cosas inútiles: “¡Ámame, te necesito tanto! ¡Consuélame por acá, acaríciame por allá!”. Mira, voy a intentar curart
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El mal cristalero
11/28/2016
Juan José Pérez Zarco
         Hay naturalezas puramente contemplativas y por completo negadas para la acción que, sin embargo, por un impulso misterioso y desconocido actúan a veces con una rapidez de la que ellos mismos se hubieran creído incapaces.          El que, temiendo encontrarse en la portería una noticia desagradable, ronda cobardemente ante la puerta durante una hora sin atreverse a entrar; el que guarda quince días una carta sin abrir, o el que al cabo de seis meses se decide a hacer una gestión retrasad
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A la una de la madrugada
11/28/2016
Juan José Pérez Zarco
¡Por fin solo! Sólo se oye el rodar de algunos fiacres rezagados y derrengados. Durante unas horas seré dueño del silencio, si no del reposo. ¡Por fin! La tiranía de rostro humano ha desaparecido y solamente sufriré por mí mismo.          ¡Por fin me está permitido reposar en un baño de tinieblas! Primero, doble vuelta a la cerradura. Creo que este golpe de llave aumentará mi soledad y fortificará las barricadas que ahora me separan del mundo.          ¡Horrible vida! ¡Horrible ciudad! Recapitul
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