Hace unos años tuve que recurrir a los superpoderes de la avena, ya que mi alimentación era fatal pues comía muchísimos carbohidratos y como era de esperarse mis niveles de colesterol estaban hasta el cielo.
Así que durante un par de meses me entró el amor por el agua de avena y maravillosamente esos niveles bajaron. Pero como soy comelona empedernida y me encantaba no cuidarme –hasta que empecé a consumir este delicioso batido– cuando entré a mi actual trabajo me hicieron análisis y ¡traz! e
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