Tú no lo sabes, pero yo lo hago cada noche:
Cuando te duermes, te miro, sonrío y te beso la frente. Pero no es un beso cualquiera. Cierro los ojos, poso despacito mis labios en tu sien y espero a sentir el calor de tu sangre en mi piel. Y entonces ya no estamos en nuestra habitación. En ese momento, tú y yo estamos en el Universo. Los planetas giran y bailan enloquecidos detrás de mis ojos. Veo soles que brillan lejanos para nosotros, y toda la energía que existe, ha existido y existirá, se rep
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