Daniela era una niña de 4 años que le encantaban los peluches, los tenía de todas clases y formas, osos, gatos, perros, koalas, ranas, un caracol, una vaca, un burro...
Su hermano pequeño, Nico, jugaba mucho con ellos y ella se enfadaba porque se los rompía.
-No cojas mis muñecos que me los estropeas.-Le decía enfadada.-
Había un peluche en especial; su antenita se había roto y la habían cosido con un hilo distinto al color de su tela, su mirada, reflejaba tristeza; era el caracol Gonso ,
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