Es la última idea de Michael Arrington, y dado su papel central y su visibilidad en la comunidad tecnológica, tiene marcados visos de ser más que una idea tonta: el fundador de TechCrunch, basándose en su experiencia personal, se ha planteado que el iPhone se le queda muy pequeño, que nadie acaba de sacar un dispositivo como el que él querría para leer blogs y comentar en ellos, y que tiene el coolness factor, los recursos y, sobre todo, la llegada en términos de marketing suficiente como par...
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