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Ser merecido
11/14/2025
Oleaje
Oleaje
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Oleaje
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Obra creada bajo el pseudónimo Oleaje (Marc López Sánchez).
El concepto, la visión creativa y la intención artística pertenecen al autor humano al 100%.
La inteligencia artificial (Suno) se empleó únicamente como herramienta tecnológica generativa sin aportación autoral.
Dirección creativa realizada en su totalidad por Oleaje (Marc López Sánchez).
Todas las decisiones estéticas, temáticas, estilísticas y emocionales son humanas.
La IA no participa como autora ni interviene en decisiones creativas autónomas.
Producción sonora generada mediante la herramienta Suno AI bajo supervisión, control y selección final de Oleaje.
La IA no tiene autoría ni derechos; actúa exclusivamente como instrumento técnico.
El autor humano conserva el 100% de la titularidad del resultado.
Canción registrada bajo el pseudónimo Oleaje, correspondiente a Marc López Sánchez.
La letra (si aplica), el concepto artístico, la visión creativa y todas las decisiones finales han sido realizadas de forma humana.
La herramienta Suno AI se ha utilizado únicamente como soporte de generación sonora.
La IA no posee autoría ni porcentaje de derechos.
El autor humano mantiene la titularidad completa y exclusiva sobre la obra resultante.
Todos los derechos reservados.
Letra:
(Verso 1)
Mas callé, no por miedo a tu fuego,
sino porque tu oferta era cielo y abismo,
y temí que al pronunciar mi entrega
el universo escuchara… y nos pidiera
(Pre-Coro)
Guardé mi voz desnuda en sombras sin nombre,
por temor a despertar a los dioses del hambre,
que en celosa madrugada, sin piedad ni descanso,
arrebatan a los cuerpos lo que entregan los labios.
(Coro)
Porque amarte era un cielo que rozaba el olvido,
una guerra de silencios, de pecado y destino;
y la noche en que tu piel me llamó al infinito,
yo temblé… no por ti, sino por ser merecido.
Porque amarte era un sueño que exigía caída,
un altar donde el alma se ofrecía rendida;
si callé, fue por miedo a romper el camino…
pues donde hay luz tan pura, siempre ronda lo divino.
(Verso 2)
Si alguna vez mi voz regresa a tu pecho,
será brisa que gime sin romper el silencio;
será fiebre que arde, pero late secreta,
como un pacto en la piel que la noche interpreta.
(Puente — susurrado)
No fue falta de ganas,
ni temor a tu abrazo…
fue saber que en tus besos
la eternidad tenía plazo.
(Último Coro — más íntimo)
Porque amarte era un templo sin perdón ni salida,
donde el alma se quiebra y la carne respira;
yo callé… pero nunca dejé de sentirlo:
hay silencios que gritan
lo que el eco no quiso.
(Outro)
Y si el cosmos reclama lo que nunca pedimos…
que recuerde:
callar también fue elegirnos.
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