CUANDO EL ALMA SE CIERRA COMO UN PUÑO
Cuando el alma se cierra como un puño
y el mundo se te vuelve un callejón,
yo estoy aquí, sin prisa y sin orgullo,
para tenderte luz y conversación.
No quiero darte normas ni consejos,
ni empujarte a salir sin comprender.
Sólo estaré contigo, no muy lejos,
hasta que el miedo empiece a ceder.
Recuerda que tu herida no te nombra,
que el dolor no es el fin ni la verdad.
Hay fuerza en ti, aunque parezca sombra,
y hay futuro detrás de la ansiedad.
S te caes, yo no juzgo ni te empujo.
Si te callas, yo te escucho sin hablar.
Y si te rompes, yo seré tu escudo...
hasta que tu alma vuelva a respirar.
J. R. Félix de la Rosa
31 de octubre de 2025
All rights reserved