Nunca, es demasiado tiempo. La gravedad del asunto atenúa alegrías que corren a esconderse tras el hipotálamo de tus sentidos. Son como niños, me digo. Y los contemplo deambulando a oscuras, el amor está lejos, a un tiro de pedrada, con sabor a interés para los que no dicen nada,,,,,, Tengo en mi haber algunas cuentas de cristal de aquellas que de niños hacíamos rodar hacia ningún sitio, en ningún lugar, y las remedo con mis ojos haciéndolas girar y girar… no saben rodar solas, el
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