Daniel caminaba en dirección hacia el hotel; había decidido ir caminando tranquilamente y no utilizar un taxi ya que el hospital no quedaba demasiado lejos de su destino y así aprovecharía para pensar sobre lo ocurrido en la cafetería del hospital. Todavía no terminaba de asimilar que Marta, esa preciosidad de mujer, tuviera una enfermedad crónica. La verdad es que le gustaba mucho esa chica, tanto que, desde el primer día que la vio en el centro comercial y luego en la taberna vasca, se
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