Tras merodear sin rumbo
por la senda del abismo,
aquí me encuentro
sobrecogido ante esta soledad
que seca la garganta,
desolado pero a la vez dichoso.
Regresaré a esta vida
para volver a pronunciar tu nombre.
Y esperaré en silencio, con sigilo,
para sentir tu aliento.
Cuando la brisa implacable se desate,
desde la cumbre hasta El Valle se escuchará
melódico y estremecedor,
y se escuchará de nuevo.
Sé de alguien que te nombrará,
irremediablemente,
Tuineje.
All rights reserved