Monólogo interior de una joven viuda, con gato.
Leonora nunca había pensado en ser escritora, ni en tener gato, pero la repentina muerte de su esposo, amigo, amante y compañero, Boris, le hizo plantearse ambas cosas. Ahora anda como loca, buscando documentación sobre los temas de sus escritos… y sobre gatos.
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