(Verso 1)
Se me olvidó que ya no estabas y serví de más en mi vaso de cristal,
es que el cerebro no me acepta que tu aroma ya no vive en mi jacal.
Me puse a platicar con la pared de frente, creyendo que tus ojos me miraban fijamente,
y me di cuenta que este orgullo es de papel, cuando se trata de arrancar tu nombre de mi piel.
(Coro)
Y por amor, me estoy volviendo un pinche cero a la izquierda,
tirando mi destino directo hacia la mierda,
porque en mi mente estás clavada como una espina,
y este dolor ni con mil botellas se termina.
Es un hitazo al alma que me dejó noqueado,
el precio más caro que por quererte he pagado,
tú te fuiste invicta, yo me quedé en el suelo,
con el alma rota y el orgullo bajo el hielo.
(Verso 2)
Como el lobo que domaste a punta de caricias, hoy vago por las calles mendigando tus noticias,
me dicen que ya tienes un amor de contrabando y yo aquí sigo, como un loco, siempre esperando.
Me miro en el espejo y ni yo me reconozco, con esta barba larga y este gesto tan hosco,
fuiste mi maestra en el arte de perder, y yo el mejor alumno que te pudo conocer.
(Coro)
Y por amor, me estoy volviendo un pinche cero a la izquierda,
tirando mi destino directo hacia la mierda,
porque en mi mente estás clavada como una espina,
y este dolor ni con mil botellas se termina.
Es un hitazo al alma que me dejó noqueado,
el precio más caro que por quererte he pagado,
tú te fuiste invicta, yo me quedé en el suelo,
con el alma rota y el orgullo bajo el hielo.
(Verso 3)
No ocupo que me digas que me extrañas, me basta con saber que en otros brazos me acompañas,
porque aunque estés con él, tus besos son prestados, los míos son tatuajes que quedaron bien marcados.
Es una guerra fría donde yo puse el pecho, mientras tú vas cobrando los impuestos del despecho,
cada trago que paso me sabe a tu veneno, extrañando el infierno de sentirme tu dueño.
(Coro)
Y por amor, me estoy volviendo un pinche cero a la izquierda,
tirando mi destino directo hacia la mierda,
porque en mi mente estás clavada como una espina,
y este dolor ni con mil botellas se termina.
Es un hitazo al alma que me dejó noqueado,
el precio más caro que por quererte he pagado,
tú te fuiste invicta, yo me quedé en el suelo,
con el alma rota y el orgullo bajo el hielo.
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