Se estira en el sillón, marca el número de teléfono seleccionado, cierra los ojos y espera la respuesta: - ¡Hola, éste es el contestador automático de Pilar y Jose, en este momento... - ¡Pilar mi vida, te quiero, por favor, coge el teléfono! Los besos y caricias de Pilar recorren el cuerpo de Jose, hasta que el desagradable pitido señala el final del mensaje grabado. - - ¡Maldito cáncer... No puede ser... Pilar, mi amor, no me dejes, te necesito!
Como si de una adicción se trat
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