Yago, un viejo detective, se encuentra perdido en una carretera comarcal de tierra de campos, pide indicaciones, para ir a la vieja harinera, a Juliana y Dolores, dos ancianas que pasean por esa zona. Un coche rojo pasa por la carretera y ninguno presta atención. Las ancianas jugarán con la paciencia de Yago hasta el punto de hacerle dejar la pistola en la cuneta. Finalmente le indican y Yago se dirige a la fábrica, tras inspeccionar el perímetro, Yago entra en la harinera, recorre un pasillo largo y llega a una puerta entreabierta, de la que salen voces, al asomarse, se queda pálido y por un acto reflejo al hacer ruido con la puerta se esconde a un lado de la puerta, escucha un tiro y un cuerpo caer al suelo. Yago sale corriendo perseguido por Mario y Sofía, los dos sicarios que estaban en la habitación. Yago consigue entrar por una puerta que tiene el símbolo del uróboros. Tras escuchar pasar a Mario y Sofía, Yago intenta salir de la sala, encontrándose esta cerrada. Se asoma a mirar por la cerradura. Mario y Sofía recogen una caja y la llevan en un coche rojo camino de la harinera. Dejan la caja en medio de la habitación y al moverse esta deciden abrirla. Yago sale de la caja y Mario asustado lo amenaza con una pistola. Se escucha el ruido de la puerta, Yago y Sofía ven a Yago fuera de la habitación. Mario, que es de gatillo fácil, dispara a Yago. Juliana y Dolores hacen una llamada a la policía para que manden a alguien a la vieja harinera, ya que no se han fiado de Yago.
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