Aún no me lo puedo creer, todavía sonrío con el alma quieta, estuviste en mi casa tras tantos años, con esos ojitos, tuyos, de cielo febrero y la palabra tan bien alzada entre tus labios. Me quedé frío al abrir la puerta, tu sonrisa se invitó a entrar, pusiste un beso bueno en mi boca y aún no se apaga en mí el asombro, así que prometí, que haría un poema para nunca olvidarme de aquel beso...
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