Cuatro paredes de ladrillo rojo pretenden encerrar mis ilusiones, callar desesperadas opiniones detrás de su cancela con cerrojo. Cuatro paredes no atarán mi arrojo mientras sienta vuestros corazones, no impedirán la luz de mis razones, ni acallarán mi furia ni mi enojo. Cuatro sucias paredes de mentira no podrán contra un río de verdad que arrastrará con la fuerza de su ira cualquier paramento de iniquidad. Porque yo llevo, muy adentro, mira, tatuada en el alma la libertad.
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