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INRI
04/23/2023
J. R. Félix de la Rosa
INRI
Se apagan las luces.
Se encienden las velas.
Yo veo tres cruces
bajo las tinieblas.
Entre los ladrones
hay un hombre bueno.
Sangre y moratones
invaden su cuerpo.
Él dice que es Rey
del pueblo judío,
que cumple la Ley
desde que era un crío.
Mas nadie le cree.
Dicen que blasfema.
Pilatos se abstiene
y no lo condena.
Se lava las manos
y entrega a su pueblo
a este ser humano,
a este hombre bueno.
Todos se alborotan
pidiendo un castigo.
Y unidos votan
contra su enemigo.
Lo llevan a rastras.
Él carga su cruz.
Sabe que mañana
no verá la luz.
Antes de su muerte,
este hombre bueno,
lejos de odiarlo,
perdona a su pueblo.
Clavado en la cruz
sufre humillaciones.
Está condenado
entre dos ladrones.
Se apaga la luz.
Se apagan las velas.
Y ahora Jesús
se muere con pena.
Se muere sabiendo
que es profecía,
que cumple La Ley
su lenta agonía.
Y pasan las horas.
Ya no queda nadie.
Sólo los hermanos
y su Santa Madre,
que envuelve su cuerpo
en Santo Sudario.
Van hacia la tumba
bajando el Calvario
La lápida pesa
una tonelada
Así aseguran
apresar su alma.
Pero al tercer día
Él resucitó,
y subió a los cielos
a diestra de Dios.
Su trágica muerte
nos proporcionó,
al creer en Él,
eterno perdón.
Pecados borrados
a la gente buena,
que encontrará al fin...
una vida eterna.
J. R. Félix de la Rosa
5-19 de abril de 2023
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