Después de dar un paso el siguiente lo reprimo: pulcra, limpio mi huella.
Mi sombra sumisa toda vez se asombra. Tan paciente como ella, toda vez, lento le recito:
Evito ofender los luceros evitando estelas extintas.
Evito noches sin prosas oráculo de albas plomizos.
Evito, sin convenios, lo que no me haga llorar, pura y solamente, de placer y emoción.
Evito lo que no me engrandece al intentar encintarme con nada.
Nunca más he de explayar mi cuerpo y corazón a quien no, con todo su cuerpo y
All rights reserved