Título de la obra: Los Frutos del Nogal (tercera de la Trilogía del Nogal)
Autor: Juan Mariano Franco Montes
Estado: Valorada y pendiente de corrección
Fragmento representativo – Ejemplo de narrativa sensorial matrioska (Capítulo VIII):
Cuando se despertaron, ya era más noche que tarde. Mariano rodeaba con las piernas la cintura de Luisa por la espalda y con los brazos la abrazaba por pecho y cuello. El tiempo en la habitación se había detenido, y Luisa estaba radiante; las mejillas sonrosadas, entre el vino y la sensación de lozanía que le había invadido por momentos… ¿o era felicidad? ¿O un conjunto de todo junto?
No hacía falta que se dijeran que se amaban: se lo habían demostrado, y con creces. Mariano respiraba hondo, como quien quiere retener ese aire en el ambiente, parte perfume, parte amor y, sobre todo, olor a verdad.
Luisa, como jugando, se tapó con una sábana y fue a por algo de comer. Mariano —eso tiene el amor— después da hambre, y rieron mientras él intentaba quitarle la sábana y ella, con pudor, se tapaba.
Explicación breve:
Este fragmento muestra la narrativa sensorial matrioska: capas de percepción física, emocional, reflexiva y sensorial se entrelazan, creando profundidad y densidad literaria.
Narrativa sensorial matrioska = fusión de:
1. Narración novelada: la historia avanza con personajes, acciones y diálogos claros.
2. Tono poético: cuidado del ritmo, imágenes, metáforas, musicalidad del lenguaje.
3. Visión sensorial guionizada: cada escena se despliega en capas de percepción: física, emocional, reflexiva, olfativa, visual, táctil… como si cada “sentido” fuera un personaje que cuenta su parte.
El efecto final es que el lector no solo sigue la historia, sino que la siente desde dentro, casi como estar dentro de varias capas simultáneas —de ahí lo de “matrioska”.
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