No es fusil cargado
Bajo esa sombra, mi sosiego es pleno
es radiante, su mirar dorado
¡quiero ese Amor, por ser delicado!
para dar rienda suelta, sin poner freno.
No hay dueño en este terreno
ni es labor, que te deje cansado
¡no es fusil cargado,
que apunte, al blanco del seno!,
ni carne que depende
del que veneno atesora
ni aíre, que ofende
al descanso que mora.
Hilo áureo que pende
de la mirada bordadora.
Carmen Silza
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