El verano llegó a su final. Y con él, también terminó mi mundo como lo conocía.
Vivir en Miami entre fiestas, alcohol, mujeres, y sobre todo, apuestas, ya no resulta tan placentero como antes.
No después de descubrir que me mintieron desde el día en el que nací, y que a causa de ese pasado turbio y oscuro que me ocultaron, terminé (como el idiota que soy), colándome por la única chica en la que no debí fijarme jamás.
«Mucho menos haber apostar a que la podía enamorar»
Porque si hay algo que ahora pueda decir con toda propiedad, es que el karma es una mierda.
Y desde entonces, mi vida se ha vuelto un completo caos, en donde me tengo que enfrentar a una realidad que amenaza con destruir la poca cordura que aún me queda.
Una donde la universidad va de mal en peor, las carreras clandestinas se vuelven más peligrosas, la prensa me atosiga mañana y noche, los malditos celos me carcomen a cada minuto del día, y finalmente, una realidad donde me toca aceptar por las malas, que no siempre puedo conseguir lo que quiero.
...o al menos eso creía, hasta que otro par de secretos, quedaron al descubierto.
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