Hoy doy espacio en mi blog a una historia que no os va a dejar indiferentes. Como sabéis, esta semana fue el Día internacional contra el bullying, y creo que relatos de esta intensidad nos pueden ayudar a entender mejor la gravedad del asunto, para dar un paso más allá de limitarnos a los hashtags y fotos que podamos compartir en nuestras redes sociales para solidarizarnos en contra del acoso. Como os decía hace tiempo en este post, creo profundamente en la necesidad de revisarnos personalmente.
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