Las agujas de madera del maravilloso reloj, adornado gracias a las manos de un hábil artesano relojero por una fina cubierta de delicadas filigranas en forma de hojas plateadas y flores doradas, dan las doce.
Un pequeño cuco de plata surge de una diminuta puertecita de madera oscura de roble y con movimientos mecánicos, repetidos miles de veces, comienza a cantar las horas con voz musical.
Los elegantes invitados al baile, que lucen sus bellos trajes de noche, de vivos colores, y joyas brillan
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