El poeta caminaba despacio. Sus pies apenas rozaban la arena. Su paso, cansado por el trabajo, por el sol, por las horas, no se detenía. Iba rumbo al palacio, donde debía presentar su alabanza por la gloriosa batalla ocurrida hacía tiempo. Mientras caminaba, su pensamiento divagaba, y volaba por los lugares que hubiera querido describir […]
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