Está muerto. Y es nuestra culpa. Superman caminaba de un lado a otro, manos a la espalda, el gesto amargo que ningún súper hombre debería tener. Tras él, los ojos sin vida del pez Pancho miraban sin mirar a los testigos de su muerte. -Cállate ya, imbécil -dijo La Muñeca. Tenía los ojos enrojecidos de [...]
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