De pequeño era un bala perdida. Todavía recuerdo los días de escuela en que salía de casa con la mochila y, una vez veía salir a mi madre, regresaba, tiraba la bolsa a mi habitación por la ventana (que ya había dejado convenientemente abierta) y me iba a jugar al muelle, donde me juntaba con otros niños. Y, mientras, mi pobre madre creía que estaba en clase… Nunca me gustó estudiar pero, ¿sabes?, siempre he tenido algo bueno: he sido muy curioso y, cuando algo me gusta, me ilusiono y ya no lo de
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