Durante la Guerra Fría, la fe no solo inspiró devoción; también sirvió como tapadera, herramienta y arma en un mundo donde la información era poder.
EL INFILTRADO: La fe como tapadera en los servicios secretos revela 30 operaciones de inteligencia donde iglesias, conventos y líderes religiosos desempeñaron un papel clave en conflictos internacionales y nacionales. Desde seminaristas infiltrados en la Stasi hasta monasterios que formaban agentes soviéticos, pasando por jesuitas que coordinaban redes globales de espionaje y sacerdotes que mediaban en guerras internas, este libro explora la sorprendente intersección entre espiritualidad, política y espionaje.
Con un rigor histórico y un estilo narrativo atrapante, la obra desvela cómo la Iglesia y sus miembros fueron más que testigos de la historia: a veces, fueron sus protagonistas más discretos y estratégicos.
Un viaje fascinante que demuestra que la Guerra Fría no se libró solo con armas y diplomacia, sino también en confesionales, conventos y oficinas secretas, donde la fe se convirtió en un actor inesperado de la inteligencia mundial.
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