CHARI regenta junto con su marido un pequeño bar en un barrio obrero a las afueras de la ciudad, y con esas cuatro pesetas que ahorra y algunas ayudas mantiene a su hija estudiando Bellas Artes en París, con mucho sacrificio y esfuerzo a pesar incluso de la oposición del marido. La mantiene alejada del barrio, del bar, de la sociedad que hay en España en aquella época, y de la tristeza y mediocridad que ha tenido ella misma en su vida en aquel lugar y con aquel hombre.
El marido, que siempre ha sido aficionado a beber, jugar y a las mujeres, sale mal parado en un disturbio con los policías grises de la época, y tiene que guardar reposo en casa, con lo que empezará a beber más y a volverse de carácter más agrío, mientras Chari se tiene que ocupar ella sola del bar y de la casa. Los ahorros del matrimonio para que su hija siga estudiando fuera del país, que es el motor en la vida de Chari, ya desencantada de cualquier otra cosa, empiezan a menguar rápidamente. Chari no quiere que su hija pierda su futuro y acabe viviendo y viendo las miserias del barrio como ella, así que busca y consigue un segundo trabajo limpiando casas por las tardes sin que su marido se entere para poder seguir pagándole la estancia y los estudios a su hija. Trabaja en un chalet grande de una familia empresaria. El hijo de matrimonio dueño del chalet, de 19 años, se encapricha de Chari, así que intenta acostarse con ella a cambio de dinero, negándose ella en redondo, hasta que un día la cantidad que le ofrece es tal que hace que ella acepte.
Chari se sentirá culpable de lo sucedido, pero al enterarse de que su marido y su mejor amiga, Paloma, son amantes, y siendo despedida injustamente de su trabajo en el chalet, indaga que Paulina, la hija de una vecina del edificio donde vive, es prostituta y saca bastante dinero en un club de alterne en la otra punta de la ciudad. Allí ve salida económica a su situación lanzándose a trabajar en el club por las tardes-noches, mientras el marido anda bebiendo con los amigotes en el bar o yendo al bingo.
A la vez que todo esto sucede, un estudiante de teología de 19 años, que va a clases en el edificio de la esquina de la calle, empieza a ir todas las mañanas en el descanso de las clases a tomarse el desayuno en el bar, donde la clientela son los parroquianos del barrio, gente no muy educada y más bien de corte machista. Con el tiempo forja una bonita amistad con Chari, ya que él es comprensivo, amable y dulce, y ella se siente escuchada, comprendida y valorada en sus pequeñas conversaciones de barra o cuando se encuentran en el mercado. Esta amistad acabará desembocando en una relación de amor, obnubilado él por no haber conocido una mujer así antes y sintiéndose atraído por la bondad y belleza de Chari, y enamorada ella por la ternura de él.
Al final Manuel, el marido, acabará descubriendo que Chari guarda mucho dinero en el fondo del cajón de la cómoda del dormitorio. Habrá una fuerte discusión, ya que el marido no sabe que ella ha ejercido la prostitución y cree que se lo ha robado del bar, queriéndose quedar con todo. En el fragor de la violenta discusión, él se abalanza sobre ella, que sujeta un cuchillo que acaba clavado en el pecho de Manuel. Chari llama al joven Antonio, hacen una maleta, cogen todo el dinero y huyen a vivir lejos de aquella ciudad, y empezar de cero.
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