En una exuberante selva de palmeras habitada por aves coloridas, irrumpe un pequeño monstruo negro de aspecto tierno pero insaciable. Fascinado por el entorno, comienza a devorar palmeras, creciendo descontroladamente con cada bocado. Su apetito voraz lo transforma en una criatura gigante y agresiva que arrasa con toda la selva, dejando un paisaje desolado. Tras saciarse, el monstruo evoluciona: su digestión industrial produce "caca" valiosa, que vende a otros monstruos en una cueva, enriqueciéndose absurdamente. Sin embargo, su codicia lo lleva a consumir su propia riqueza, degenerando en un ser obeso y débil. Al final, muere frente al baño que lo hizo rico, y de su cuerpo surge una nueva selva de palmeras, simbolizando el ciclo de la naturaleza y las consecuencias de la explotación desmedida.
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